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Evolución del concepto de amor y pareja (1ª Parte)

De la Prehistoria a la Edad Media

Las mejores cosas en la vida
no pueden ser vistas o incluso escuchadas,
deben ser sentidas con el corazón.

Helen Keller

 

Nathaniel Branden, en su libro “La Psicología del Amor Romántico”, nos lleva a un recorrido histórico del concepto de amor y de pareja. A lo largo de este camino, nos topamos con una multitud de conceptos obsoletos que en su momento se asociaron a la palabra amor y a lo que significa formar un vínculo basado en ello (la pareja).

¿Qué tan actualizado y sano es el concepto que tienes de lo que es amar y estar en pareja? ¿Será que necesitas elaborar uno que te sea más funcional y sano? Acompáñame.

Mentalidad Tribal:

La fuerza que motivaba la unión dentro de las sociedades primitivas era la economía, no el amor; de hecho, este es el caso en todas las sociedades cazadoras y agrícolas. La familia era una unidad establecida con el propósito de maximizar las oportunidades de supervivencia.

Las relaciones hombre/mujer se concebían y definían no en términos de amor o de necesidad psicológica de una intimidad emocional, sino en términos de necesidades prácticas asociadas a la caza, la lucha, el cultivo de los campos, la crianza de los niños, etc.

El individuo estaba subordinando a las necesidades y reglas de la tribu en prácticamente todas las facetas de su vida. Se le daba poca o nula importancia a las necesidades del individuo y a sus relaciones emocionales. Se vivía una intimidad a granel y, existía una amplia distribución de los afectos. Había una gran facilidad para distanciarse del objeto amoroso y se fomentaba el intercambio de amantes.

El profundo compromiso emocional entre individuos es algo ajeno a la psicología de esas sociedades y a sus formas de vida. Se fomenta la promiscuidad sexual y la corta duración de las relaciones sexuales, se lucha activamente en contra de la tendencia de crear fuertes vínculos emocionales entre individuos. Las relaciones apasionadas se consideran claramente una amenaza para la tribu.

 

¿Te das cuenta cómo en esta época remota, incluso buscar una vinculación significativa con una sola persona era algo amenazante? El concepto de amor está mucho más ligado a una época reciente en la historia de la humanidad. Yo antes pensaba que el concepto de amor y pareja siempre habían formado parte de la naturaleza humana ¿y tú?

Grecia:

En la Grecia antigua ya existía el concepto del amor como un valor importante y como una entrega espiritual apasionada, basada en la admiración mutua y establecida entre dos seres humanos. Constituía incluso materia de debates filosóficos.

Los griegos idolatraban la relación espiritual entre amantes, pero no la carnal, y para ellos este amor profundo y significativo desde el punto de vista espiritual solo era posible dentro de las relaciones homosexuales, generalmente entre hombres maduros y muchachos jóvenes.

Dentro de la cultura griega clásica el antifeminismo era un tema importante y, aunque los griegos no eran indiferentes ante el amor heterosexual y la belleza femenina, consideraban que tal interés carecía de sentido ético o importancia espiritual. La mayoría de los griegos miraban con desprecio al hombre que se enamoraba de una mujer, aunque fuera de una cortesana. Tanto Platón como Aristóteles coincidían en que las mujeres eran inferiores tanto en cuerpo como en mente.

En general el amor se consideraba como un juego placentero, una distracción y una diversión. El matrimonio era visto como un mal necesario, y una unión de seres muy dispares.

El amor sexual apasionado -cuando nacía- se consideraba como una locura trágica, una aflicción que poseía a un hombre y le apartaba de aquella actitud tan calma, fría y sin altibajos que tanto admiraban los griegos. La idea de casarse por amor estaba tan ausente de los griegos como de las sociedades tribales. Eros (El dios del enamoramiento) jugaba con la pasión y hacía que muchos mortales se enamoraran perdidamente hasta de animales y objetos cuando les daba de forma certera con sus flechas.

Importante resaltar que anterior a las grandes civilizaciones, en la Europa de los pueblos nómadas, éstos adoraban a la “Gran Diosa” o “Madre Tierra” o “Madre Naturaleza”. La mujer ocupaba un lugar privilegiado por su capacidad de dar a luz y por su conexión con la naturaleza. En esta época abundan las estatuillas que representaban mujeres de grandes pechos, prominentes caderas y abdomen abultado representando el embarazo, hablamos aquí de lo Sagrado Femenino.

Con el descubrimiento del metal (edad de hierro) se forjaron armas para la guerra, y los pueblos bárbaros invadieron -desde el norte- Europa devastándola a su paso. El enfoque se tornó androcéntrico, es decir, la fuerza, la magia y el poder, ya no estaban en la mujer y su fertilidad; sino en el hombre y su capacidad de conquistar y someter. Esta sobrevaloración de lo masculino vs. lo femenino por desgracia sigue vigente hasta el día de hoy.

¿Cómo pensar en una pareja, es decir, en una relación entre iguales, si la misoginia está ya muy presente incluso en la cuna de la civilización occidental de dónde procedemos?

Roma:

Para los romanos los compromisos pasionales también eran una amenaza para la búsqueda del deber. Éstos tampoco se casaban por amor, por lo general, las familias acordaban los matrimonios por motivos económicos o políticos; y un hombre se casaba para tener a alguien que le administrara su casa y tuviera sus hijos.

Dentro de la cultura Romana la familia adquirió una nueva importancia como unidad política y social, sobre todo con motivos que tenían que ver con la conservación y protección de la propiedad. Solo aquellos que podían ser reconocidos como romanos legítimos, podían heredar la tierra de sus padres y ocupar puestos importantes dentro del gobierno y la milicia.

La importancia de la familia confirió un nuevo significado a la relación entre hombres y mujeres. El creciente valor otorgado a la unión doméstica llevó a las mujeres romanas a una de las mejores posiciones en la historia: tenían un estatus legal, un nuevo grado de libertad, independencia económica y respeto cultural que no habían tenido antes. Bajo estas circunstancias, había más posibilidad de tener una relación sentimental estable, incluso algunos nexos matrimoniales fueron uniones duraderas y armoniosas. Las mujeres tenían un gran poder tras bambalinas por el rol tan importante que llevaban a nivel administrativo, social y de preservación.

Sin embargo, la sociedad romana nunca dio un papel de igualdad al hombre y a la mujer, ésta resaltó y dio importancia a la virginidad de las mujeres solteras y a la fidelidad de las mujeres casadas (nótese desde qué época proceden estas ideas). La mujer tenía que respetar la autoridad de la suegra. Si no lograba dar a luz a un hijo podía ser divorciada, pero ella nunca se podría divorciar; además, cuando el hombre decidía divorciarse él era quien por ley se quedaba con los hijos.

La pasión seguía siendo algo muy ajeno al matrimonio. La sexualidad apasionada era considerada siempre extramatrimonial. Al final del Imperio Romano tanto hombres como mujeres decidieron experimentar la pasión sin límites por encima de cualquiera de los códigos que se habían respetado anteriormente. El adulterio por parte de ambos sexos era algo casi extendido y se daba prácticamente por hecho. El imperio romano fue el centro de la excitación y el glamour de las relaciones extramatrimoniales, tanto hetero como homosexuales. La prostitución fue legal y practicada por ambos sexos e incluso visto por el estado como una forma de aliviar el tedio de los ciudadanos.

Roma fue una época en la que el amor, la pasión y las relaciones interpersonales aparecen como polos opuestos.

¿Notaste cómo el vínculo ahora se liga a intereses económicos, políticos e incluso de orden social pero rara vez incluye la dimensión emocional y afectiva? Desde entonces surgió la presión en la mujer para poder procrear y dar un hombre varón. También de esta época viene el enorme poder conferido a la “suegra” en la relación. ¿Será que nuestras suegras tienen ADN romano? Lo cierto es que estas creencias aún se sienten muy vigentes en muchas familias y estratos sociales. ¿Qué opinas?

 

La Edad Media y El Catolicismo

 

En la época de la Edad Media donde dominó el catolicismo, el mensaje de esta religión fue el llevar un profundo ascetismo, una intensa hostilidad hacia la sexualidad humana y un desprecio fanático de la vida terrenal.

San Pablo concedió al concepto griego de la dicotomía entre el cuerpo y el alma una importancia sin precedentes en el mundo occidental. El cuerpo es solo una prisión en la que se encuentra cautiva el alma. Es el cuerpo el que hace que una persona peque, busque solo el placer o caiga en la lujuria sexual.

El amor y el sexo eran polos opuestos: la fuente del amor era Dios, y la del sexo era el Diablo. Se proclamaba la abstinencia sexual como idea moral y al matrimonio como la medicina contra la inmoralidad (que se case, porque más vale casarse que arder en las pasiones).

El código cristiano se basaba, sencillamente en la convicción de que había que huir del sexo como de la peste, excepto en lo mínimo necesario para prolongar la raza. Aun así, era una lamentable necesidad. En realidad, lo que se condenaba no era el acto sexual, sino el placer que éste producía.

Aparte de medicina contra la inmoralidad, el matrimonio se siguió considerando como una institución esencialmente política y económica siendo ahora la Iglesia quien sustituía a los padres como autoridad para dar el consentimiento de dichas uniones. Se prohibió el divorcio y las nuevas nupcias salvo autorización papal.

Su castigo más grande no era hacia la fornicación, tanto como a la masturbación. Para la Iglesia era imposible que el individuo por fines y “mano propia”, experimentara un éxtasis que solo la Iglesia misma puede conceder a sus santos a través de la práctica de los valores monásticos.

Se pierden todos los derechos que las mujeres habían ganado en la Roma antigua e incluso se llega a cuestionar seriamente si las mujeres tienen alma o no. En la edad media se establece que la relación de la mujer con el hombre debe de ser de total sometimiento sin condiciones, ni voluntad. Este rol se justificó en la tesis de que, dado que toda mujer desciende de Eva, y es gracias a ella que todos caímos del paraíso terrenal por su decisión errónea, ahora “ella” debe de pagar y no volver a tener el mando jamás. En la edad media la mujer representaba el pecado y la tentación misma.

La figura femenina se eleva solo cuando ésta toma la figura de la Virgen María, la madre de Dios. Esto nos lleva a que las mujeres tenían solo dos posibilidades: la puta pecadora y la Madre Virgen Inmaculada. De ahí que hayamos heredado el aprendizaje de que: está la mujer que uno desea y la mujer que uno admira; la primera es con la que te acuestas, la segunda con la que te casas.

Las mujeres en la Edad Media o decidían ser prostitutas o madres abnegadas, conceptos que han dominado casi hasta la época actual. Con una figura femenina devaluada de esta manera, es imposible pensar en la relación de pareja y de amor romántico que es un concepto mucho más moderno.

El “pecado mortal” asociado al acto sexual, proyectado además de forma parcial y subjetiva sobre la mujer que nos hereda esta época de fanatismo religioso extremos es terrible, por decir lo menos, ya que da los fundamentos para que se justifiquen toda clase de abusos hacia la mujer pues es “ella” la que “incita al pecado”.

En adición a ello, el poder abrazar la dimensión de la sexualidad humana con toda la belleza que ésta implica, queda condenada a una práctica oculta y pecaminosa. Muchos de nosotros crecimos bajo estos paradigmas en la educación que recibimos de niños.

¿Cómo nos sigue impactando todo esto al querer formar un vínculo sano y placentero?