15 de marzo polaridaddes400

El Ciclo de las Relaciones Interpersonales 1ª Parte

El amor quita máscaras a las que tenemos
miedo de no poder vivir sin ellas,
para luego aprender,
que no podemos vivir con ellas.

James Baldwin

Cómplice de camino, ¿cuántas veces no fantaseaste que una vez que encontrases el amor todo marcharía bien? Y, ¿cómo te fue?, seguro no fue lo que te imaginaste ni lo que te contaron. El amor es un proceso dinámico que se encuentra en constante movimiento, y cuya finalidad es la evolución de los integrantes de la díada. Tiene momentos de magia y enajenación y momentos de tristeza y desilusión; esto, por mencionar solo un poco del extraordinario crisol de experiencias que implica el amar a alguien.

Para mí en lo personal, el reto más grande que enfrento en el amor consiste en poder reconocer la etapa por la que me toca pasar dentro de una relación y elegir en consciencia como quiero fluir con ella. Esto, a pesar de mis expectativas, o de lo que considero que es “justo”, o siento que “me toca” vivir en la experiencia con el otro.

El actor Ricardo Montalbán, nos dice a este respecto:

“El amor no sucede de forma inmediata, es un proceso continuo de crecimiento. Lo vamos desarrollando después de muchas subidas y bajadas, después de haber sufrido juntos, llorado juntos y reído juntos”.

En mi camino de búsqueda para comprender las etapas por las que pasan las relaciones amorosas, me topé y, literal, me enamoré, con la interpretación que hacen del mito de Eros y Psique Liz Greene y Juliet Sharman en su libro “El Tarot Mítico”. A través de la evolución de este mito, se representa metafóricamente, en la secuencia del uno al diez de las cartas del Palo de Copas, cada etapa del camino evolutivo de una relación. Te invito a que vayamos juntos brevemente a través de ellas.

As de Copas

El amor es el impulso o instinto que nos lleva a querer formar un vínculo. Ser gregarios es parte de nuestra naturaleza, y, tarde o temprano, todos somos llamados a tener una relación. No importa el nombre que le demos: amantes, pareja, amigos, concubios, socios, etc.

Aunque le hayas puesto mil candados al corazón, este tiene su propia agenda -la mayoría de las veces desconectada de la razón- la cual guiará nuestras vidas en direcciones impensables, cuando menos lo esperamos. El As de Copas, representa a Afrodita, la Diosa del Amor, naciendo de las profundidades del mar del inconsciente, manifestándose como una de las fuerzas más poderosas, antiguas y misteriosas del universo, capaz de atrapar y mover hacia la unión a todo ser vivo.

Dos de Copas

En el dos de Copas, la energía bruta del As de Copas finalmente encuentra un objeto amoroso donde verter su amor a través de lo que llamamos polaridad o atracción.

Esta fuerza, que nos pone en movimiento con el fin de lograr el contacto con el objeto de nuestro deseo, se expresa en todo un gradiente de intensidades: desde la curiosidad, la empatía y el gusto; hasta la excitación, la necesidad y la obsesión por el otro.

Tenemos en el dos de Copas a los protagonistas del mito: Eros y Psique. Ella va a ser sacrificada y espera su sentencia amarrada a una roca en medio del mar, donde será devorada por un monstruo marino; él, vuela hacia a ella para entregarla a su terrible destino, cuando por accidente, se pica con una de sus propias flechas de amor, quedando así completamente enamorado de quien debiera ser su víctima.

La polaridad une personas muy dispares que aparentemente no tienen nada que hacer juntas. La realidad es que la unión se da porque hay fines evolutivos para las personas involucradas que no logramos ver a primera vista. Es en nuestros vínculos más significativos donde se da el escenario perfecto para resolver los temas que tenemos no resueltos en etapas tempranas: infancia y adolescencia.

Tres de Copas

En el tres de Copas vemos uno de los momentos más extáticos de una relación: el enamoramiento. Eros ha rescatado a Psique de su destino fatal en las fauces de un monstruo marino y ha decidido llevársela a vivir con él a su palacio, donde le promete desposarla y amarla, con la condición de hacerlo solo por las noches y en total oscuridad. Eros le hace prometer a Psique, que, por ningún motivo, intentará verlo.

Psique acepta los términos extraños de la unión, y esta peculiar forma de vincularse queda sellada bajo un eclipse brumoso al que asisten 3 sirenas como testigos.

El enamoramiento es un estado opiáceo donde fantaseamos que hemos encontrado en el vínculo, la solución a todos nuestros problemas. Mutuamente intentamos ser el ideal que el otro desea y, además, nos imponemos todo tipo de condiciones insostenibles, todo con tal de no romper el mágico hechizo de amor. Desgraciadamente, el hechizo tiene fecha de caducidad, pero mientras dura es un estado altamente adrenalínico, literal, un delicioso cocktail químico que nos hace ver la vida de color de rosa.

Cuatro de Copas

La siguiente etapa de la relación representa la incomodidad que sentimos con el paso del tiempo al intentar sostener una forma de ser, unos acuerdos o incluso un mito, por encima de lo que realmente somos. Aquello que se planteó -desde expectativas tan altas e irreales- y que está sujetado con pinzas para que no se caiga, tiene que ser puesto en tela de juicio.

La duda y la tensión caracterizan esta etapa. Algo simplemente no está bien desde los cimientos de la relación y no nos es posible vivir más tiempo de esta manera.

En el cuatro de Copas vemos a Psique en el palacio de Eros en pleno día, acompañada de sus envidiosas hermanas, quienes le acrecientan la duda sobre la clase de marido tiene. ¿Será acaso un monstruo para necesitar esconderse de la luz del día? Aun cuando Psique se siente amada por él, ella se siente incómoda ante la incongruente dinámica que desde el inicio juró respetar. ¿Cómo es posible que ella ame a alguien que nunca ha visto?

Cinco de Copas

Toda relación llega a un punto donde simplemente no podemos aguantar más aquello que no se siente bien. Cuestionamos los acuerdos iniciales, retamos las rutinas que dijimos íbamos a respetar y comenzamos a manifestar más, como somos en realidad. Con todo esto, traicionamos y rompemos el frágil acuerdo del enamoramiento, lo cual es necesario si queremos evolucionar el vínculo hacia un compromiso más sano y funcional.

En el desarrollo de la historia de Eros y Psique, ella no soporta más la situación y una noche toma una lámpara de aceite mientras Eros duerme, para poderle ver. Ella está tan fascinada de verle por primera vez, que tropieza y se pincha con una flecha de su amado, vertiendo sin querer un poco de aceite sobre su pecho. Eros despierta sorprendido, y al ver que Psique ha roto su promesa, sale corriendo, diciéndole que nunca más volverá a verle por haber traicionado su palabra.

Esta etapa representa la desilusión, la sensación de sentirse traicionado y un punto de quiebre doloroso y necesario para la relación. Sin pasar por esta etapa el vínculo permanece inmaduro, artificial y vulnerable.

Te invito, cómplice de camino, a reflexionar si te encuentras en alguna de estas 5 etapas en tus relaciones significativas, y a que te cuestiones cómo es que estás eligiendo fluir con ellas.

Un abrazo, como siempre, desde el fondo del estanque de Narciso, y pronto estaremos yendo a través de las etapas 6 al 10. Te mantendremos al tanto.

Héctor Cerbón